Chancay acortó el camino entre los Andes y Asia. Con él, la rivalidad entre China y Estados Unidos dejó de ser un tema de cancillerías y se volvió infraestructura concreta: muelles, grúas automatizadas y una pregunta jurídica sobre quién supervisa un puerto privado de uso público.
Chile y Perú extraen cerca de un tercio del cobre del mundo. China refina el 44%.
Chancay movió 502,646 TEU en su primer año y ofrece servicios directos de 23 días a Shanghái.
La discusión ya no es si la región comercia con China, sino quién regula la infraestructura que lo hace posible.
Durante casi dos siglos, los minerales de los Andes salieron hacia el Atlántico Norte. Hoy el comercio andino mira al oeste. En 2025, China compró el 36.8% de todo lo que exportó Chile y el 36.2% de lo que exportó Perú. En el cobre la concentración es aún mayor: la mitad del cobre chileno y cerca de tres cuartas partes del peruano terminaron en China.
A esa relación le faltaba una infraestructura propia. El 14 de noviembre de 2024, Xi Jinping y la presidenta de Perú en ese momento, Dina Boluarte, inauguraron por videoconferencia el puerto de Chancay, unos 60 kilómetros al norte de Lima. Lo construyó y lo opera Cosco Shipping Ports, filial de la naviera estatal china, con el 60% del capital; el 40% restante pertenece a la minera peruana Volcan.
Llamamos a Chile y Perú la bisagra del Pacífico porque articulan dos piezas que se necesitan entre sí: las minas andinas y las fundiciones y fábricas de Asia. Una bisagra permite que la puerta gire, pero no decide hacia dónde. Este informe explica qué cambió con Chancay, por qué el cobre y el litio están en el centro de la disputa y qué margen de decisión conservan los gobiernos de la región.
«El valor estratégico ya no está solo en la mina. Está en quién controla la refinación, el puerto y la regulación.»Tesis central del informe
Un puerto multipropósito de aguas profundas, automatizado y conectado con 5G, diseñado para recibir los portacontenedores más grandes que cruzan el Pacífico.
de calado natural, suficiente para portacontenedores de más de 18,000 TEU.
de tránsito directo a Shanghái (25 de regreso) con los servicios WSA3, WSA5 y ACSA1.
movidos desde el inicio de operaciones hasta mayo de 2026, además de 2.4 millones de toneladas de carga.
de capacidad en la primera fase, con cuatro muelles de 400 metros.
de costo reportado de la primera fase; el plan completo contempla unos US$3,500 millones.
Cosco Shipping Ports y Volcan (Perú). Es un puerto privado de uso público, sin concesión estatal.
Chancay no reemplaza a Callao, que sigue siendo el principal puerto de Perú. Su apuesta es otra: convertirse en el nodo donde se concentra la carga sudamericana con destino a Asia.
Lo que cambia es el calado. Con 17.8 metros de profundidad natural, Chancay está diseñado para recibir portacontenedores de más de 18,000 TEU. Un barco más grande significa menos escalas, menos trasbordos y un costo por contenedor más bajo.
Lo que cambia es la geografía del comercio. Desde Chancay salen servicios feeder hacia el norte (Panamá, Colombia, Guayaquil y Paita) y hacia el sur, con cuatro terminales en Chile. Es decir, la carga de otros países puede concentrarse allí antes de cruzar el océano. El embajador de China en Perú afirma que la mitad de lo que se exporta por el puerto son productos agrícolas frescos, como arándanos, uvas y paltas, que se benefician de una cadena de frío directa.
El cobre es el metal de la electrificación: redes, motores, centros de datos y vehículos eléctricos. En 2025, el Servicio Geológico de Estados Unidos lo incluyó en su lista de minerales críticos.
Chile produjo 5.3 millones de toneladas de cobre de mina en 2025, casi una cuarta parte del total mundial, que ronda los 23 millones. Perú es el tercer productor, detrás de la República Democrática del Congo. Juntos, los dos países andinos aportan cerca de un tercio de todo el cobre que se extrae en el planeta.
La cadena de valor, sin embargo, se corta en la frontera. China extrae poco cobre, pero refina el 44% del cobre del mundo. Perú exporta sobre todo concentrado: mineral molido con 20 a 30% de metal, que se funde y refina en Asia.
Por eso el puerto importa tanto como la mina. Quien controla la logística y la fundición fija los tiempos, los costos y, en buena medida, las condiciones de venta.
de sus exportaciones fue cobre (US$58,653 millones). El 50.6% de esos envíos fue a China.
de sus exportaciones fue concentrado de cobre (US$25,506 millones). Alrededor del 75% se envió a China.
Argentina, Bolivia y Chile concentran una parte enorme de los recursos de litio del planeta, pero producen mucho menos de lo que esa riqueza sugiere.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, los recursos identificados de litio suman unos 150 millones de toneladas. Argentina (28), Bolivia (23) y Chile (13) concentran 64 millones, alrededor del 43% del total. Chile, además, tiene las mayores reservas económicamente explotables del mundo: 9.2 millones de toneladas.
En producción, la foto cambia. En 2025, Australia extrajo 92,000 toneladas y China 62,000; Chile, 56,000, y Argentina, 23,000. Bolivia, con el salar de Uyuni, no figura entre los productores relevantes.
El litio de la región no pasa por Chancay: sale sobre todo por puertos del norte de Chile. Pero su lógica es la misma que la del cobre. El valor se captura en el procesamiento químico y en las baterías, y la volatilidad del precio castiga a quien solo vende materia prima.
Carbonato de litio grado batería, promedio anual en EE.UU. (US$ reales por tonelada) · USGS MCS 2026
China es el primer socio comercial de Chile y de Perú. La concentración aumenta cuanto más se acerca uno al cobre.
de las exportaciones totales fue a China
2025 · SUBREIde las exportaciones de cobre fue a China
2025 · SUBREIde las exportaciones totales fue a China
2025 · ADEXde las exportaciones de cobre fue a China
ene–nov 2025 · MINEMEn 2025, Perú exportó a China US$32,628 millones, un récord, 30.1% más que el año anterior. El 63% de ese valor fue concentrado de cobre. Chile vendió a China US$40,647 millones, más que a Estados Unidos y a la Unión Europea juntos.
Esta concentración tiene dos lecturas. La optimista: el principal comprador del mundo está a 23 días de barco y sigue ampliando su demanda. La prudente: un ciclo a la baja en la construcción china o un cambio en su política industrial se transmite de inmediato a la balanza comercial, al tipo de cambio y a la recaudación de ambos países.
Chancay refuerza las dos lecturas al mismo tiempo. Abarata la ruta hacia el cliente principal, y con eso hace más rentable depender de él.
El conflicto no es sobre si Chancay funciona, que funciona, sino sobre la jurisdicción. Washington lo plantea como un tema de seguridad hemisférica; Lima, como un tema de regulación.
Chancay es, según la ley peruana, un puerto privado de uso público. No opera bajo una concesión del Estado, como Callao, y durante meses su operador sostuvo que eso lo dejaba fuera del alcance de Ositran, el regulador de la infraestructura de transporte. En enero de 2026, un juzgado le dio la razón.
La reacción de Washington fue inmediata. En febrero, el Departamento de Estado advirtió que el control chino del puerto amenazaba la soberanía peruana. Legisladores estadounidenses ya habían hablado de un potencial de uso dual y de una amenaza militar para el hemisferio. China ha rechazado esas acusaciones.
El 1 de julio de 2026, una corte revirtió el fallo y reconoció a Ositran la facultad de regular, supervisar y sancionar al operador. La decisión todavía puede apelarse. El caso se parece al del Canal de Panamá, donde a comienzos de 2026 la justicia anuló la concesión de CK Hutchison sobre las terminales de ambos extremos del canal. En los dos casos, los tribunales pasaron a arbitrar una disputa entre potencias.
La minera Volcan y el exalmirante Juan Ribaudo crean Terminales Portuarios Chancay.
La naviera estatal china toma el 60% y amplía el diseño; Volcan queda con el 40%.
Xi Jinping y Dina Boluarte lo inauguran por videoconferencia durante la semana de la cumbre APEC en Lima.
Comienza oficialmente la operación comercial de la terminal.
China y Brasil anuncian el estudio de un ferrocarril que uniría Chancay con la costa atlántica brasileña.
Un juzgado ordena a Ositran abstenerse de supervisar el puerto.
El Departamento de Estado afirma que el control chino amenaza la soberanía de Perú.
502,646 TEU acumulados. Entre enero y mayo, la carga crece 74% y las naves atendidas, 44%.
Una corte revierte el fallo de enero. La decisión todavía no es definitiva.
Chancay es una buena noticia logística para Perú: acorta la ruta hacia su principal cliente, abarata la exportación agrícola y le da al país la ambición de funcionar como plataforma regional. También es el objeto más visible de una rivalidad que la región no eligió.
La lección del primer año es que la soberanía sobre la infraestructura no se pierde en la inauguración: se ejerce después, con regulación, aduanas, control antidrogas y tribunales. Perú lo está haciendo en tiempo real. Chile, con su propia estrategia del litio, enfrenta el mismo dilema con otra materia prima.
Nuestra tesis: la región gana poder de negociación solo si convierte la extracción en capacidad industrial, con refinación, química del litio, estándares ambientales propios y más de un comprador relevante. Sin esa escalera, la bisagra seguirá girando al ritmo de otros.
Si la supervisión del regulador queda firme, Chancay operará bajo reglas similares a las de un puerto concesionado. Si no, el precedente aplicará a otros puertos privados.
La línea de unos 120 km hacia la sierra central y el estudio del ferrocarril a Brasil definirán si Chancay es un puerto peruano o sudamericano.
Cada tonelada refinada en Chile o Perú, en lugar de en Asia, cambia la negociación con cualquier comprador.
Washington puede presionar o competir con financiamiento para infraestructura y acuerdos de minerales críticos. La región sale ganando si logra que compitan.
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